Sacellum Sixtinum
|

El Vaticano

Y mi versión del cielo

Para empezar, tengo que confesar que es el sitio más parecido al cielo, en esta tierra que yo haya visto antes, es increíble como cada parte del Vaticano te hace sentir tan cerca de la anhelada redención que todo creyente quisiera tener.

Pongámoslo así, la Ciudad del Vaticano es un estado independiente y el más pequeño del mundo, en cuanto a territorio y población, para ingresar a la Santa Sede debes de pasar por un filtro, con guardias, quienes te pedirán tu documentación y preguntaran el motivó de tu visita, por su puesto, si eres turista como yo, deberás tener tus boletos para el ingreso comprados con anterioridad.

Basilica Papale di San Pietro in Vaticano
Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano

Lo que quiero decir es: que no es tan fácil de entrar, además toma su tiempo y miles de personas como tú y como yo, hacen fila durante largas horas hasta lograr el ingreso. Y con esto, me atrevo a comprarlo con lo que, para mí, puede ser lo más cercano al versículo del evangelista Mateo «Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos». 

El Vaticano evoca a miles de personas su visita; y los entiendo, es una experiencia única conocer todas las maravillas que guarda este lugar.

Vista desde lo alto de la basílica de San Pedro
Hermosa vista de la Plaza de San Pedro

Mi recorrido comienza muy temprano por el Museo del Vaticano y la Capilla Sixtina, debo de decir que una vez adentro, todo se ve amplio, tan limpio y lleno de luz; en cuanto vas avanzando te vas asombrando, paso a paso, entre pasillos brillantes, columnas de mármol y antiguas esculturas humanas color blanco, te vas sumergiendo en un libro viviente de historia al caminar. 

Cada pared es una página nueva de aquel libro, en donde las pinturas toman cada vez más fuerza y un aire más vibrante, envolviéndote en un encanto celestial. Ver con tus propios ojos las majestuosas obras de arte de los más grandes artistas italianos, creadores de las pinturas más famosas del renacimiento con tanto poder, allí, en un solo lugar, tan vivas e inmortales; te hace comprender la magnitud del talento de sus autores.  

La pintura en el Vaticano
Pintura en el interior de la basílica de San Pedro

Y hablo en especial de las cuatro salas situadas en el segundo piso del Palacio Apostólico, como son: la estancia de Constantino, la estancia del Incendio del Borgo, la estancia de Heliodoro y la estancia del Sello.  

En donde se puede contemplar las grandes obras del artista Raffaello; nombrando algunos de sus murales, están: la Visión de la Cruz, la Batalla de Constantino, el incendio del Borgo, la coronación de Carlomagno, la liberación de San Pedro, la disputa del sacramento y la escuela de Atenas, que, para mí, estas dos últimas fueron unas de las más lindas e interesantes.  

Y como pasar por alto el ingenio y habilidad de Michelangelo en los frescos del techo de la Capilla Sixtina y su famosa obra, La creación de Adán, catalogándola patrimonio de la humanidad según la UNESCO. La Capella Magna de acuerdo con su nombre original, es realmente sorprendente, aseguro que deseé tirarme en el suelo a mitad de la sala y quedarme horas contemplando tanta perfección. 

Jorge Mario Bergoglio
Papa Francisco dando su discurso el domingo

Las pinturas están perfectamente conservadas, llevan allí más de 500 años mostrándonos su belleza, con ese categórico estilo de aquellos tiempos, donde el cuerpo humano es el predilecto, con formas esculturales y musculosas que resaltan lo sublime de la creación divina y la criatura preferida de Dios. 

Personalmente me deje llevar por la belleza del lugar, cada vistazo era un tesoro; me sorprendían los detalles en absolutamente todo, en marcos, puertas, paredes, techos, pisos y vitrinas; creo que se necesita más de una visita para apreciar tanta cosa bella. 

La basílica papal de San Pedro es igual de impresionante, además de ser gigante, posee la cúpula más alta del mundo; dicen que allí descansan los restos del discípulo Simón Pedro, iglesia que en su honor lleva su nombre y lugar donde el Papa realiza las ceremonias más importantes del catolicismo. 

La basílica guarda en su interior alrededor de 80 diferentes zonas, con 45 altares y 11 capillas, en donde se puede contemplar más 40 estatuas y aproximadamente 25 monumentos. Algunas de las piezas de arte más representativas, que en verdad son dignas de admirar y de las cuales disfrute ver fueron:  

Michelangelo’s Pietà
la Piedad es la obra más conmovedora de Miguel Ángel

La Piedad de Michelangelo, representación de la Virgen María sosteniendo a Cristo en su regazo, obra maestra tallada en mármol y firmada por el artista. Catalogada como una de las obras mas bellas del mundo y única en su clase. 

El Baldaquino, que es un dosel utilizado por la arquitectura barroca para cubrir el altar principal de la basílica y diseñado por Bernini. Al igual que el monumento al Papa Alejandro VII, obra del mismo artista y que realizo a la edad de 80 años. Esta última, me gustó mucho su interpretación, ya que muestra a la caridad, la prudencia, la justicia y la verdad, en cuatro figuras femeninas y un esqueleto que emerge debajo de las telas simbolizando la muerte. 

Los asombrosos pasillos de los Museos Vaticanos están pintados por los mejores artistas de la época.
Tour temprano por la mañana de los Museos Vaticanos

En general me encanto toda la atmósfera que se vive mientras se visita cada uno de los rincones del Vaticano; me llevo la imagen de haber apreciado el talento de los más grandes artistas del mundo y de todos los tiempos, en un solo lugar; ver sus piezas protegidas por ángeles y querubines en cada esquina, acompañadas por la luz resplandeciente que emite el oro a su alrededor en cada detalle, es realmente gratificante. 

Publicaciones Similares